No todos los días se estrenan zapatos, y tampoco blogs... Así que como no he visto a nadie por esta playa de arena blanca, he decido pisar primera la arena, y darme un chapuzón matutino -aunque sea de noche-, sin bañistas y con todo el mar pa'mi sola. ¡Os habéis perdido el gustazo! ;-) Besos a todos... Y aquí dejo un poema surgido en el taller encendido (¡para ser leído con velocidad e intensidad!). No hagáis caso de los inicios con mayúscula, el word es un programa extraño... ana
NÚMEROS
Uno
Dos
Tres
Cuatro
Cinco
Seis
Siete
Ocho
Nueve
Cuenta
Diez
Once
Sigue
Doce
Trece
Cuenta
Catorce
Quince
Quince
Más
Quince
Con k
Kince
Y
Dieciséis
Más
Diecisiete
Diez y ocho
Y nueve más diez
(no es momento de parar)
Veinte,
Gordamente veinte,
Veinte que pide
Veintiuno
Uno
Veintidós
¡CUENTA!
Veintitrés
¡CUENTA!
Veinticuatro, veinticinco, veintiséis
Porque hay algo en los
Veintisiete
Números
Capaz
Veintiocho
De calmar
Veintinueve
Demonios
De piel esquiva
Di
Treinta
Como quien dice
Muerte
Con boca limpia
Di
Treinta
Porque hoy no puedes
Decir
Nieve
Porque no quieres
Decir luna
Por eso di
Treinta y uno
Sí,
Treinta y dos
¡cuenta!
Treinta y tres
¡contad, malditos!
Treinta y cuatro
Magnífico treinta y cinco
Nunca superior al treinta y seis
Siempre pequeño
Ante el fabuloso,
el del circuito poderoso,
treinta y ocho
aprendiz frente a las vías en matriz
del treinta y nueve,
quieres decirlo,
me mueve,
treinta y nueve
como… sí, como
bolas de arroz en una sartén,
cuarenta no es final
es principio
de ce dura
que ayuda,
cuarenta
embalsama la piel,
cuarenta acalla
la lámpara,
cuarenta no quiere poetizar
la estancia
quiere sonar
en la boca
como un canto
a lo duro
al desencanto,
cuarenta y uno,
cansada
asciendo al
cuarenta y dos
cuarenta y tres
cuarenta y cuatro…
¡Cuarenta y cinco!,
apaga esto
con tu poder ancestral
de entre el cuarenta y el cinco,
cansada,
cuarenta y cinco,
algo embalsamada,
cuarenta y seis,
qué pesadilla,
cuarenta y siete,
¿quién puede parar el orden?
Cuarenta y ocho,
Urgencia técnico numérico,
Acontece
El cuarenta y nueve
Y ya en el cincuenta
Constato
que contar
hasta cincuenta y uno
cincuenta y dos
cincuenta y tres
cincuentaycallacuatro
cincuentaysiguecinco
sirvió sólo
cincuenta y seis
para ver las cosas
igual que estaban
siete,
digo
cincuenta y siete
y
ya.
Y
Ya.
Y
Ya.
lunes, 9 de junio de 2008
martes, 3 de junio de 2008
Bienvenidos
al blog prometido de la tortilla de patatas, de Dadá es Elvis, de Vicente Huidobro, de Girondo, del creacionismo, de la teoría de la aproximación al objeto artístico, de los polipoetas multimedia, de todo lo que vosotros y vosotras queráis.