Hoy por fin llamaste,
y he descubierto un brillo en el camino que lleva a tu casa,
como el de una metáfora inaugurada,
como el del Sol que aparece entre las nubes,
como el de las huellas de un solo pájaro sobre la nieve,
como las lágrimas de amor que dejan de ser secretas,
como el del niño que ha aprendido a leer,
como el de la roca que se rompe y ve la luz.
como el de quien halló un tesoro y va a contárselo a la persona que ama,
como el de tus ojos cuando me dijiste: tú me gustas,
como el del héroe que superó las pruebas y se acerca tembloroso a su princesa.
como el de los amantes imposibles que por fin, se quedan solos.
como el del enamorado que escucha un sí cuando se declara.
como el del condenado que es absuelto en el túnel de la muerte.
como el del ateo que muere, y se le abren las puertas del cielo.